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Marino Lejarreta, el gran fondista

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Oriundo de Berriz (Vizcaya), conocido también como El Junco de Berriz, acumuló más de un centenar de días de competición por temporada ciclista durante sus 14 temporadas como ciclista profesional. Se especializó en grandes vueltas llegando a completar en una misma temporada Vuelta, Giro y Tour hasta 4 veces, tres de ellas consecutivas(1989-90-91), superando el récord de otro ilustre ciclista español como es Bernardo Ruiz. Posteriormente, el australiano Adam Hansen superó a ambos al disputar y finalizar 10 grandes vueltas consecutivas, una más que los dos ciclistas españoles.

Su hermano, Ismael Lejarreta, también fue un aceptable corredor profesional que logró triunfos parciales en la Volta a Cataluña y la Vuelta a Asturias, entre otros. Su hijo, Iñaki Lejarreta compitió en ciclismo de montaña y desgraciadamente falleció atropellado en 2012 en la carretera.

Marino obtuvo 52 victorias con tan sólo 52 pulsaciones por minuto. En 1989 y 1990 logró su mejor posición en el Tour de Francia, el quinto puesto (ambos Tours ganados por Greg Lemond), tras antes disputar el Giro siendo décimo en 1989 y séptimo en 1990.

Se trataba de un corredor muy completo, escalador nato y que mejoró en contrarreloj tras militar en escuadras italianas (Alfa Lum o Alpilatte) llegando a ser esta su mejor baza en las vueltas por etapas.

Pero fue en la Vuelta a España donde alcanzó sus mayores éxitos. Se le adjudicó la edición de 1982 tras la descalificación de Ángel Arroyo, que fue otro ciclista relevante en esta década. Al año siguiente, concluyó segundo a poco más de un minuto del francés Hinault obteniendo tres triunfos parciales siendo dos de ellos autenticas exhibiciones tanto en la cronoescalada al Balneario de Panticosa y en los Lagos de Enol (Covadonga), donde hizo sufrir de verdad al campeón galo. Sin embargo, perdió tiempo en los abanicos camino de Soria y en la crono de Valladolid respecto al ciclista bretón.

No obstante, siguió teniendo buenas prestaciones en la Vuelta siendo quinto tanto en la edición de 1980 y en la de 1986, imponiéndose en la cronoescalada al Naranco. En su ú–ltima participación en la Vuelta (1991) y ya con 34 años logró ser tercero siendo el corredor más fuerte en la montaña. Aquella edición la ganó su compañero de equipo (Once) Melchor Mauri y segundo fue un tal Miguel indurain.

Además, disputó con buenos resultados el Giro de Italia, pero a diferencia de la Vuelta, nunca logró subir al podio final aunque lo tuvo cerca en varias ediciones.

Corrió la Corsa Rosa siete veces y en todas ellas acabó en el Top-10. Fue cuarto tanto en 1984 (a más de cuatro minutos de Moser), obteniendo una bella victoria en Selva di Val Gardena metiendo más de un minuto a Fignon, como en 1987 (a más de cinco minutos de Roche). Pero fue en la edición de 1991 cuando más cerca tuvo incluso la victoria final porque logró un triunfo parcial en Scanno y llegó a ser el gran rival de Franco Chioccioli antes de sufrir en La Marmolada, camino de Pordoi, teniéndose que conformar solo con un quinto puesto final.

Logró, no obstante, entrar en el selecto club de ciclistas con victorias de etapa en las tres grandes vueltas. El triunfo parcial que más se le resistió fue en la Ronda Gala que lo obtuvo en la edición de 1990 en la cima de la Causse Noir, arriba de Millau, una gran victoria que casi logró complementar en la crono final cuando se quedó a solo cuatro segundos de superar a Pedro Delgado y alcanzar el cuarto puesto final.

Por otra parte, pese a su deficiente punta de velocidad, consiguió resultados aceptables como Clasicómano en pruebas de un día llegando a ser quinto en un Mundial en Ruta en 1982 (Goodwood) a diez segundos de Giuseppe Saronni, tras un gran ataque en el tramo final.

Además, ganó tres ediciones de la Clásica de San Sebastián (1981-82 y 87) y fue segundo tras Iñaki Gastón en 1986, el Giro de los Apeninos en 1983 y fue tercero dos veces en la Copa Sabatini, en el Giro de Emilia en 1985, en el Giro de Lombardia (1988) y cuarto en la Milan-Turin de 1989, entre otros. Su estancia de tres años a las órdenes de Primo Franchini en Italia le incitaron a probarse en este tipo de carreras. También es destacable su décimo puesto en la ya extinta Copa del Mundo en 1990 siendo ya corredor de la Once y primer gran líder de este equipo, tras concluir entre los diez mejores en cinco de las pruebas puntuables, destacando un cuarto puesto en el ya desaparecido Campeonato de Zúrich tras Mottet, Lemond y Chiappucci.

Además, logró ser tercero en 1987 en el prestigioso Gran Premio de las Naciones, a más de tres minutos de Mottet tras un duro esfuerzo de 89 kilómetros en solitario.

Ya en el calendario nacional, se impuso hasta en 4 ediciones de la Vuelta a Burgos (1986-87-88 y 90) siendo el récord absoluto de victorias finales en la ronda burgalesa. Aprovechaba siempre su gran condición física tras disputar el Tour. De hecho, Las Lagunas de Neila fue una de sus cimas favoritas (3 victorias). En Cataluña triunfo en la Volta en dos ediciones, con nueve años de diferencia entre ambas. Con solo 23 años, ganó en 1980 y luego en 1989 venciendo por solo nueve segundos a Perico Delgado. Además, fue segundo en 1990 (le derrotó Lale Cubino por solo cuatro segundos y tercero en 1981 y 1988).

Otra carrera que se le daba francamente bien fue la ya desaparecida Escalada a Montjuich, que se adjudicó en 5 ocasiones (1980-82-83-88 y 90), quedándose a una victoria del récord de El Canibal  Merckx. Mencionar también sus dos victorias en la Subida a Urquiola (1987-88) y al Naranco (1981-86) o las tres que obtuvo en Villafranca (1981-88 y 89), entre las más importantes de su rico palmares.

Sin embargo, nunca logró ganar la Itzulia, la ronda vasca, pero si subir al podio hasta 5 veces como tercer clasificado. En 1980 a minuto y medio del ya desaparecido Alberto Fernández, en 1981 a cuarenta segundos de Contini, en 1983 a treinta y ocho segundos de Gorospe, en 1984 a cinco minutos de Kelly tras la descalificación de Gorospe y en 1985 a cuarenta y seis segundos de Ruiz Cabestany.

Su impecable y exitosa trayectoria se vio truncada tras una aparatosa caída que sufrió en el Gran Premio Primavera de 1992 (prueba que ganó en 1989), que le mantuvo seis meses apartado de la competición al caerse en un descenso que le provocó múltiples fracturas. Logro volver a la competición de forma discreta y por ello decidió retirarse al concluir la temporada.

Casi una década después de su retirada, en 2000, se incorporó al cuerpo técnico de la Once (luego Liberty Seguros) como ayudante en la dirección de Manolo Saiz. Actualmente es comentarista de Euskal Irrati Telebista en las retransmisiones ciclistas y reside en Durango.

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2 Comments on Marino Lejarreta, el gran fondista

  1. muy bien el trabajo sobre marino lajarreta, como también sería interesante hacer este mismo trabajo con otras estrellas españolas de ciclismo como Induraín, “perico” delgado, abraham olano, greg lemon, andry hamsten, malkon elliot, “el chava” José María Jiménez, “lucho” herrera, Fabio Parra y botros

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