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Gracias Hayman

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Sin duda tu cara de incredulidad en el césped del velódromo de Roubaix es para enmarcar en los libros de historia de la carrera franco – belga. ¡Qué demonios! Toda la 114ª edición de la París Roubaix. Fuiste valiente y te marchaste junto a tu amigo Magnus Cort – y un puñado de compañeros de fuga – a la aventura, como cuando dos amigos se juntan y se dicen eso de “No hay huevos”.

Pasaban los kilómetros, y ahí estabas tú. Como si nada, disputándole la victoria a cuatro monstruos de los adoquines como son Sep Vanmarcke, Ian Stannard, Edvald Boasson – Hagen y el cuatro veces ganador de la París –  Roubaix Tom Boonen. Nadie contaba contigo para la victoria final. De hecho, vamos a ser serios. Todos los comentaristas del mundo en medio de la retransmisión estaban atónitos de que aguantaras en el grupo de cabeza, e incluso pedían referencias de ti, que a tus 37 años estabas ahí, a punto de ganar la París Roubaix. Para el colmo de ellos, seguramente refrescarían la página de procyclingstats una y otra vez para asegurarse que en tu palmares solo había una victoria.

La épica no quedaría ahí. Mes y medio antes, te daba por romperte el antebrazo en Omloop Het Nieuwsblad. Los médicos te descartaban para París – Roubaix, pero tú insististe en ir a Francia el segundo domingo del mes de abril. ¿Por qué? Eso no lo sabemos, pero seguro que tenías una corazonada. Además, ¿Cómo te ibas a perder tu carrera favorita después de correrla interrumpidamente  – salvo en 2007 – desde tu debut en el pelotón profesional?Casualidades de la vida, tu compatriota Stuart O´Grady se alzaba con la victoria en París – Roubaix el año que tú no pudiste estar en la salida.

Y es que el ciclismo oceánico – desde hace varios lustros se encuentra en desarrollo y con mucha presencia en el pelotón profesional – ha tenido que ver como corredores europeos se coronaban año tras año en las pruebas más duras e importantes del circuito. Desde la pequeña pantalla, soñando algún día poder ser ellos quienes levantase los brazos en señal de victoria.

Es por esto que aún sabiendo que habías sido el primero en cruzar la línea de meta, no te lo querías creer. Como si tú no tuvieras el derecho a ganar, o que se yo, a soñar con la victoria. Tuvo que ser un periodista, que junto a tu staff te abriera los ojos, habías ganado, y lo que es mucho mejor, habías derrotado en un mano a mano al rey y señor de la prueba, habías sido superior a Tom Boonen. Además, en su propia casa.

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El público, en su mayoría belga, había acudido al Velódromo a ver ganar por quinta vez a su estrella Tom Boonen. El corredor de Etixx lo tenía todo en su favor para hacer historia y entrar en los anales del ciclismo como un corredor único en su especie. Pero finalmente lo conseguiste tú Mathew. Un gregario en su última etapa como ciclista profesional es el más fuerte en París Roubaix.

El mundo del ciclismo, y el del deporte en general, te lo agradece. Gracias por trabajar estos 16 años por una victoria de este calibre. Gracias por hacernos soñar a todos con tu actuación. Gracias por hacer sentir grandes por un momento a todos a quienes no llenan portadas de periódicos todos los días. Gracias Hayman.

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About Alejandro Rodrigo Rodríguez (891 Articles)

Creador y director de demarrajeweb.com /

Estudiante de cuarto curso de Periodismo y Comunicación Audiovisual /

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