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Jerome Couisin, de mochilero en el Algarve a correr el Tour de Francia

El corredor francés pasó el confinamiento en Portugal viviendo como mochilero

Un hombre rudo, fuerte e incansable como es Jerome Couisin intentó sorprender este lunes en la tercera etapa del Tour de Francia con una escapada individual por la Provenza que por poco culmina. Como ya hizo en la París – Niza 2018, en la misma llegada que donde este lunes desembarcó el pelotón, el corredor de Direct Energie buscó marcharse en solitario. Como a él le gusta. Inmerso en sus pensamientos y disfrutando de los paisajes que nos deja esta zona del Sur de Francia.

Y es que para un aventurero como Jerome Couisin esto de escaparse solo no es nada nuevo. En el confinamiento el francés decidió alojarse en el Algarve (Portugal) en casa de su amiga Fiona, una inglesa que conoció meses antes. Allí, como en todo el mundo, y a pesar de que las medidas en Portugal eran más suaves que en Francia, no se podía salir de casa más que para lo más básico. Por lo que sus primeros días tuvo que dedicarse a entrenar mucho con el rodillo virtual.

El problema vino cuando las semanas pasaban, su equipo dejó de pagarle el 100% de su sueldo y él tenía que comer. Sin pensárselo dos veces llegó a un trato con los vecinos de su amiga Fiona. Él se encargaría de todas las labores que las personas mayores de la zona no podían realizar a cambio de comida. Arreglar los desperfectos de las casas, ayudar a construir otra casa,  trabajar la huerta, hacer la compra, etc… Un sinfín de actividades que le mantuvo vivo durante estos meses y que además le sirvió para conectar con la gente de la zona.

Una vez en Portugal abrieron la veda con los entrenamientos, él, enamorado del Algarve, no se lo pensó dos veces. Cogió sus alforjas, metió lo necesario en la mochila y con su bicicleta se dedicó a recorrer en más de 42 horas la zona costera de Portugal.

Ahora mismo Jerome Couisin se encuentra disputando el Tour de Francia, pero para los vecinos de la zona, estos meses no los olvidarán jamás. «Le dije que no podía pagarle el salario de ciclista profesional, pero me explicó que era solo para hacer ejercicio. Es un lujo tener un deportista que corre las carreras más prestigiosas del mundo ayudando en las labores. Le pondremos una placa conmemorativa cuando la casa esté terminada», explicaba un vecino.

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