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Primer tanteo entre los favoritos a la general en un día donde Ganna se consagra como corredor total

En un mundo donde solo se habla de tendencias, el mundo del ciclismo no iba a ser menos. Cuando los calendarios están tan apretados, cuando el pelotón juega a minimizar tiempos antes de que lleguen los días realmente duros, emergen las figuras de aquellos ciclistas que están tocados con la varita del talento. Y Filippo Ganna parece que no solo está tocado por esa varita, si no que además corre como si de pequeño le hubiesen metido en una marmita mágica.

A sus 194 centímetros de altura sorprende que escale tan bien como expertos en la materia como Thomas De Gendt, Hector Carretero o Valerio Conti. Pero también sorprende que con tan solo 24 años tenga una visión de carrera que el mismisimo Chris Froome podría tener después de tantos años. Porque no se arrugó ante la niebla, ni a los faroles de un Hector Carretero que estaba tensando la carrera para que su compañero Eider Rubio que venía por detrás terminase el trabajo del español.

Porque Ganna supo descolgarse, dejar hacer, sufrir y mucho. Pero lo que no sabían sus rivales es que Filippo Ganna es como la niebla que te va empapando sin que te des cuenta hasta que de repente estás calado y ya no puedes hacer nada más que ver como se enfunda su segunda etapa en este Giro de Italia. Esa niebla que a cada metro que ascendían impedía ver menos. Solo si te fijabas bien se podía ver como Nibali iba quemando sus naves para meter tensión, porque el ataque del tiburón nunca llegaría.

Y así fue como el italiano consiguió darle emoción a una etapa que prometía mucho por parte de los corredores de la general. Que al ritmo de un Trek comandando por Vincenzo Nibali apostó por una tregua. Ni siquiera en el descenso final el tiburón quiso darle emoción. Tan tranquilo iba Vincenzo que hasta un Pozzovivo con el codo aún abierto de la caída en el Tour asumió el mando en el descenso. Y con un demarraje miró a Nibali pidiéndole paso para acabar llegando todos juntos. Victoria moral para Joao Almeida que otro día más vestirá la maglia rosa.

 

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