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El origen del ciclismo (1ª parte)

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El nacimiento del primer velocípedo lo podemos fijar en 1817, con el nacimiento de la Draisiana. Su inventor fue Carl Friedrich Christian Ludwig Drais von Sauerbrom y era el hijo de un magistrado muy influyente en el gran ducado de Bade. El Baron Drais logró crear una máquina dirigible equipada con dos ruedas y la podemos considerar el antecedente de nuestra bicicleta actual. Su presentación en Alemania causó mucho revuelo y expectación.

No obstante, ya en 1803 se utilizaba el término velocifere (velocifero) a algunos vehículos públicos de cuatro ruedas. Además, existió un juguete de dos ruedas llamado celerífere (celerífero) cuyo creador fue el conde de Sivrac, que en junio de 1791 lo presentó al público en los jardines del Palais Royal de París. Este constaba de dos ruedas, alineadas una detrás de otra y unidas entre sí por un armazón de madera que solía tener una cabeza o forma de caballo o de león. La forma de poner en marcha este artilugio consistía en caminar a grandes zancadas hasta coger velocidad. Lo malo del celerífero era que no tenia volante ni dirección y debido a ello solo podía ser conducido a manotazos sobre la figura animal que ejercía de proa.

Sin embargo, fue un periodista francés (Louis Baudry de Saunier) el que intento considerar al velocífero y al celerífero en ancestros de la bicicleta para mayor gloria de Francia en detrimento de Alemania. Es probable que antes de la invención del celerífero hubiesen existido otros vehículos de dos ruedas fijas dirigidas por su conductor pero no se conserva ningún rastro de ello.

Pero fue un investigador japonés , Keizo Kobayashi, quien en 1993 aclaró con su obra, Historia del Velocípedo de Drais a Michaux (1817-1870), la serie de equivocaciones del periodista galo anteriormente citado. Para empezar, el celerífero fue, en realidad, el nombre que se dio en 1817 a un modelo de carruaje, competencia del velocifero, que desde hacía años se usaba en Gran Bretaña para el transporte de viajeros. Después, cuando aparecieron los primeros velocípedos, la Draisiana, este periodista francés los denomino equivocadamente como velociferos y celeríferos.

Es destacable mencionar que el Baron Drais probó con éxito la Draisiana un 12 de junio de 1817, en la ruta que llevaba de Mannheim a Schwetzingen (Alemania). Aquel primer velocípedo pesaba alrededor de 23 kgs y con él logró rodar a una velocidad de 12,5 km/hora. De esta forma, había nacido el ciclismo.

Tras este hecho, se dedicó a fabricar y vender sus Draisianas, que se convirtieron en el juguete de moda entre la alta sociedad de la época. Después, presentó su Draisiana en Viena, Paris y Fráncfort, alcanzando este nuevo invento una rápida difusión.

¿CÓMO SE CONDUCE UN VELOCIPEDO?

En 1818 y con cada máquina que vendía ,el Baron Drais adjuntaba unas instrucciones sobre cómo conducir la Draisiana. Decía que había que posicionar los codos abiertos y el cuerpo ligeramente inclinado hacia delante, se colocan los brazos sobre el volante y se intenta mantener el equilibrio, entre otras indicaciones.

Para ponerlo en movimiento, había que posicionar los pies sobre el terreno y comenzar a dar zancadas de forma paralela a las ruedas y cuando se haya alcanzado una cierta velocidad, mantener los pies en el aire para tomarnos un pequeño descanso. Además, el Baron Drais aseguraba que sobre una carretera en buen estado, el velocípedo podía igualar en las subidas la velocidad de un hombre que va corriendo, mientras que en los descensos era capaz de superar a un caballo al galope. En llano, incluso tras una fuerte lluvia, recorre dos leguas en una hora siendo tan rápido como un correo a caballo.

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