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El Kometa-Xstra Cycling Team cierra su última temporada continental con un guiño a su cantera

El Kometa-Xstra Cycling Team echa el cierre a su temporada este próximo martes, su último ejercicio en la categoría continental, en una edición muy especial de la prueba de un día decana dentro del calendario ciclista nacional: la Ordiziako Klasika, la Clásica de Ordicia, también conocida como Prueba Villafranca.

Una carrera casi centenaria, nacida en 1922, sin lugar a dudas un patrimonio del deporte que hay que mimar y proteger. Y en tan icónica prueba la estructura profesional de la Fundación Contador toma parte con un sexteto muy joven que presenta la característica común de que en todos los casos han pasado por el equipo sub23. Y cuatro, también, por el júnior. Un equipo de cantera para una cita con solera.

El riojano Arturo Grávalos, el asturiano Edu Pérez-Landaluce, el madrileño Diego Pablo Sevilla, el portugués del Algarve Daniel Viegas y los andaluce Sergio García y Alejandro Ropero, dirigidos por Jesús Hernández, conforman el equipo que cierra este curso en tierras vascas. Sevilla, con 24 años es el más veterano de un plantel cuya edad media supera ligeramente los 22 años. Grávalos y Pérez-Landaluce, los stagiaires de esta temporada, tendrán una nueva oportunidad tras sus experiencias en Hungría y el Giro U23, respectivamente, con la particularidad de que su presencia en la Ordiziako Klasika llega tras haber competido la jornada anterior en el prestigioso Memorial Valenciaga amateur. Aprendizaje con reto.

La gran particularidad de esta edición de la Ordiziako Klasika que pone en marcha la Agrupación Deportiva Chapel Gorri es la ausencia de equipos de la categoría WorldTour. Una ausencia que abre el número de aspirantes, genera nuevas alternativas y también puede alimentar algunas incertidumbres. “No habrá ese nivel de temporadas anteriores sin los WorldTour y es cierto que, aunque no sabemos todos los corredores que tomarán parte, sí se abre el abanico de aspirantes. Para muchos será nuestra última carrera y, en nuestro caso, tras las actuaciones en Hungría y el Giro, Ordizia puede ser nuestra guinda al pastel”, indica Alejandro Ropero. “Desde luego todo el equipo vamos con mucha motivación y muchas ganas. Queremos hacer un buen papel, ser protagonistas y dar guerra. A ver si puede ser, para concretar un buen final de año, cerrar bien esta etapa y empezar con buen pie la transición a una categoría superior”.

“El tiempo pasa muy rápido, pero en mi caso ya hace un mes de las últimas carreras y la verdad es que hay ganas de volver a competir. Hemos entrenado bien durante estas semanas y, personalmente, creo que he asimilado bien todo el trabajo. Queremos acabar con un buen sabor de boca, es importante. Si acabas bien, durante todo el invierno vas a tener esa buena sensación y es algo que motiva de cara al año que viene. Si no siempre es una sensación más dificil de asimilar”, comenta Diego Pablo Sevilla, un ciclista que ha corrido las tres últimas ediciones con las estructruras continentales de la Fundación. Por su parte, Sergio García valora: “Va a ser una carrera muy abierta y habrá que buscar la oportunidad y probarlo. Ojalá sea parecida a Getxo y ojalá salga mejor aún. Desde luego vamos a despedirnos como todo el mundo le gustaría”.

Para el lusitano Daniel Viegas la prueba de Ordizia es su retorno a la competición tras recuperarse de las lesiones que sufrió durante el Giro U23: “Después de la caída estuve parado diez días sin poder tocar la bicicleta, pero ya estoy prácticamente recuperado y creo que físicamente estoy bien para afrontar este último compromiso del año. Ya en 2019 corrí aquí y se hizo muy dura. Para este año la previsión es que lloverá, con lo que esa dureza será aún mayor. Pero al final lo que realmente te llama es que es la última oportunidad del año, así que realmente da igual si llueve a mares o hace calor a tope, solo llegas con ganas de competir”.

El stagiare Edu Pérez-Landaluce valora: “Van a ser dos días muy entretenidos tanto con la presencia en Memorial Valenciaga con el equipo sub23 como al día siguiente en Ordizia con el continental. El Valenciaga es, junto al Campeonato de España, de las pruebas más importantes del año. Pero es que luego tenemos Ordizia, que es una cita mítica, también dura, que tanto para Arturo como para mí supone una motivación extra. Acabamos el año con el equipo profesional. El trabajo está hecho, sólo toca estar tranquilos, darlo todo y disfrutar”. “Ordizia es una carrera que conocemos bien en La Rioja por haberla podido ver por televisión, una carrera importante, con mucha historia, y con un trazado que se hace muy duro. Desde luego le da prestigio al que la gana. Y este año sin WorldTour en liza es algo que hay que aprovechar”, concluye Arturo Grávalos.

El trazado no presenta grandes variaciones con respecto al recorrido habitual de los últimos años, que sin cambiar de kilometraje sí lo ha hecho en el sentido en el que se afrontaba en el circuito. Los altos de Albaltzisketa, que se pasa en cinco ocasiones, y Altzo, en dos dentro de las dos últimas vueltas a un circuito más amplio, endurecerán el desarrollo de una carrera guipuzcoana huérfana, eso sí, del particular carácter festivo de cada 25 de julio en el que tiene lugar, si bien este 12 de octubre también es no laborable. Ricardo Montero, con cinco entorchados (1927, 1930, 1931, 1932, 1935) es el ciclista con más títulos de un palmarés donde le siguen, con cuatro, el australiano Neil Stephens (1991, 1993, 1994, 1995 ); y, con tres, Txomin Perurena (1971, 1972, 1976), Marino Lejarreta (1981, 1988, 1989), y Gorka Izagirre (2010, 2012, 2014).

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