OPINIÓN | Esto es el Tour

Esto es el Tour. La imagen de la gloria, de tocar, una vez más, el Olimpo ciclista. Como lo ha hecho Julian Alaphilippe en este inicio de Tour. A donde van todos los focos y cámaras. Porque él es el nuevo maillot amarillo. Porque es la 18° vez que se viste de líder. Y por supuesto, porque es francés, la única esperanza hoy por hoy de hacer soñar al país galo, por muy difícil que sea.

En el otro lado, a no más de 3 metros, la otra cara de la moneda. La de la derrota. La de no haber podido homenajear a su abuelo Pou Pou con ese maillot amarillo y morado. Pero como su abuelo, ha tenido que ver cómo otro le ha birlado el triunfo y la gloria. Una gloria que es efímera, y más en el Tour, donde hoy puedes tocar los cielos, y mañana el infierno. Porque esto es el Tour.

Esto es el Tour, y bien lo sabe también Richie Porte. Porque da igual que te exhibas unas semanas antes en Dauphiné, que el Tour te pone en tu sitio. Una carrera tan caprichosa que, antes de que nazcas, ya decide si hacerte ídolo, villano o héroe trágico. Y al australiano podríamos decir que le etiquetó con la de villano trágico.

Esto es el Tour debe pensar Chris Froome, que sin el arropo de INEOS Grenadiers, es más vulnerable. Y es que el Tour es el reflejo del alma. Cuando las cosas no van bien, el Tour te lo muestra. Como lo hizo este sábado con una treintena de corredores que, sin explicación alguna, estaban en shock en el suelo.

Esto es el Tour, debió decirle Carlos Barbero a su familia por teléfono. Una carrera tan soñada desde niño, que a veces se hace realidad. Y aunque la cámara no le haya enfocado en las 5 horas de carrera, este día nunca lo podrá borrar de su memoria. Porque esto es el Tour.

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