Advertisements

¿Quién mató a Ottavio Bottecchia?

Ottavio Bottechia subiendo el Tourmalet

Ottavio Bottechia en el Tour de Francia de 1924

Es 3 de junio de 1927. Solamente queda un mes para que el país galo pudiese disfrutar de una nueva edición del Tour de Francia. El periódico L’Auto debería estar hablando de los grandes favoritos para esa edición; Nicolas Frantz, Julien Vervaecke y Ottavio Bottecchia, o de la no participación del ganador de 1926 Lucien Buysse.

Pero ese día la noticia no estaba allí. La noticia se encontraba en Italia, en un sendero de Peonis-Trasaghi, situado en la provincia de Udine. Un pastor de la zona que vivía allí y que venía de hacer su jornada de trabajo se encontró una bicicleta tirada en el suelo. No era una bicicleta cualquiera. Era una bicicleta de carretera de la marca Bianchi. Eso ya le empezó a mosquear mucho; “¿Quién habrá dejado una bicicleta tan cara aquí tirada?” Se preguntó así mismo sin hallar respuesta alguna.

De pronto, y siguiendo su camino a casa, a no más de 200 metros de donde se encontraba la bicicleta Bianchi, el pastor halló tirado el cuerpo de un hombre muy delgaducho. El cuerpo está inmóvil. No tenía signos de vida. Sin pensárselo dos veces va a socorrerle y, sorprendentemente para el pastor, el hombre que estaba allí tirado era Ottavio Bottecchia, ganador del Tour de Francia de 1924 y 1925.

El ciclista italiano estaba muy grave. Su cráneo, la clavícula y un par de huesos más estaban fracturados. Salvar su vida era prácticamente imposible. Aún así intentaron socorrerle unos paisanos de la zona que le llevaron a una taberna del pueblo para limpiarle las heridas y que un sacerdote le diera la extremaunción. Nadie daba por hecho que pudiera sobrevivir a brutales lesiones.

Y así fue. A pesar de intentar salvarle la vida, el 14 de junio de 1927 Ottavio Bottecchia fallecía en el hospital a causa de las heridas y lesiones que sufrió aquel 3 de junio. ¿Pero qué pasó ese día? ¿Se habría caído mientras entrenaba con su bicicleta? ¿Por qué su bicicleta se encontraba a 200 metros de su cuerpo? ¿Fue un asesinato o un accidente? Incógnitas que nadie se atrevió a resolver por lo que la figura de Ottavio Bottecchia representaba…

Para entender lo que pasó aquel 3 de junio de 1927 nos tenemos que ir a 1894, año en el que Ottavio Bottecchia nacía. Ottavio nació en una familia humilde y obrera, donde se tenía que pegar por comer una migaja de pan al día. Las miserias que el país transalpino les hizo pasar a él, que aún era un adolescente, y a su familia, les obligaron a emigrar a Alemania a inicios del Siglo XX. En su etapa germana pudieron mejorar su estatus económico, aunque por dentro seguían sintiéndose los parias a los que Italia mataba de hambre y obligaba dejar atrás su casa.

La vida de la familia Bottecchia empezaba a ver la luz, pero el asesinato del archiduque Francisco Fernando provocó que las principales potencias europeas, entre las que se encontraba Italia, se enfrentaran en un conflicto armado que dio comienzo a la Primera Guerra Mundial. Italia, que parecía que en el conflicto pelearía junto a los alemanes y al Imperio Austrohúngaro, rompió relaciones con ellos por ser los autores del asesinato del Archiduque. En esos momentos los italianos que viviesen en Alemania o Austría – Hungría corrían un serio peligro. Por lo que los Bottecchia, de nuevo y sin muchas ganas, tuvieron que regresar a su país de origen.

Italia, inmerso en un conflicto bélico de tal envergadura, necesitaba soldados. El país transalpino para motivar a la población italiana pagaba un buen sueldo a quien se alistase en el ejército. Oferta a la que nuestro protagonista Ottavio no pudo resistirse. Fue incluido en la División de los Bersaglieri, un cuerpo militar que se caracterizaba por moverse en bicicleta entre las trincheras transportando los mensajes de los altos mandos. Además, en el manillar de la bicicleta tenía un fúsil de asalto por si en algún momento tuviesen que verse obligados a usarlo.

Ottavio pronto empezó a destacar en el ejército. Sus pedaladas eran conocidas en todo el ejercito italiano. Sus compañeros de división decían que parecía que el cansancio no existía en el cuerpo de Ottavio. Pero no solo eso. Su puntería con el fusil le llevó a apuntarse más de 20 bajas durante la Primera Guerra Mundial. Una gesta que fue conmemorada con una medalla de plata. Aunque si de verdad había algo que le motivaba era la bicicleta. El final de la guerra supuso el inicio de su carrera como ciclista.

Con el dinero ahorrado decidió marcharse a Francia a competir. Allí se compró una bicicleta de competición y comenzó a ganar carreras amateurs a la vez que trabajaba como albañil. Las ganaba de todos los colores, al sprint, en la montaña, escapado… Su pedaleo y la fuerza con la que rodaba hacía recordar a un caballo de carreras. Su fama no pasó desapercibida para el equipo francés Automoto – Hutchinston que quiso contar con él para el Tour de Francia de 1923.

En ese Tour, donde ya se corría por equipos, Bottecchia no correría como líder de la escuadra. A pesar de la agilidad con la que subía todos los puertos y la velocidad a la que rodaba en el llano, el líder del equipo sería Henri Pelissier. Ambos se llevaban muy bien y entre ellos existía una verdadera amistad. En la carrera, muy pronto, y aunque en esos momentos era un total desconocido, Ottavio demostró que su fama le precedía ganando la segunda etapa al sprint y vistiendo el maillot amarillo. Sería la primera vez que un italiano vestiría la prestigiosa prenda. Un liderato que pudo aguantar hasta la 10ª etapa donde la montaña se le atragantó. Sin darse cuenta, y seguramente por inexperiencia, estaba utilizando un desarrollo muy duro para subir los tres puertos que encadenaban en aquella etapa. Su compañero y amigo Henri Pelissier, mucho más veterano, corrió ese día con un desarrollo mucho más adecuado para la montaña, lo que le permitió vencer con mucha facilidad sobre un Ottavio Bottecchia que se tuvo que conformar con una segunda posición que le supo a gloria.

Su segundo puesto en el Tour de Francia no le sacó de pobre, por lo que tuvo que seguir trabajando como albañil. Allí fue donde empezó a forjar su fuerte ideología socialista, de la que fue uno de los abanderados italianos más famosos, ya que en esa fecha con la dictadura fascista de Benito Mussolini pronunciarse en contra del régimen era casi una muerte segura.

Llegado el Tour de 1924, Henri Pelissier volvía a partir como favorito a la victoria. Pero de todos era sabido que su relación con el director y organizador de la carrera, Henri Desgrane, era bastante pésima. Tanto que Desgrane aprovechó que vieron a Henri Pelissier tirando un maillot de lana al suelo (acción que estaba prohibida por aquel entonces) para expulsarle de la carrera. Una decisión que llenó durante varios días las portadas de los periódicos franceses.

Con la expulsión del ganador de 1924, la victoria de Ottavio Bottecchia estaba cantada. Nadie pudo con el ritmo que impuso el italiano en la montaña. Esta vez había aprendido de los errores del Tour pasado con el desarrollo. Ottavio se había convertido en el primer italiano en ganar el Tour de Francia. Y no sería el único. En 1925 su dominio fue tan totalitario como el que tenía Mussolini sobre Italia. Nadie fue capaz de hacerle sombra

Con dos Tour de Francia en su mano todo hacía indicar que en el Tour de 1926 podría conseguir su tercera victoria, lo que le haría ser el segundo ciclista en conseguir tres Tour de Francia, una hazaña que solamente Philippe Thys antes había logrado, y que hasta en 1955 con Louison Bobet nadie fue capaz de coneguirlo. Pero una fuerte nevada durante la novena etapa de aquella edición, la denominada etapa más dura de la historia del Tour, obligó a Bottecchia, con graves síntomas de hipotermia, a abandonar. Nunca más volvería a correr la Grande Boucle.

La fama de Bottecchia traspasaba fronteras. Todos los periódicos italianos y franceses elogiaban al héroe socialista italiano. Dicen que los presos políticos italianos, la única forma que tenían de conocer lo que pasaba en el exterior era leyendo la Gazzetta Dello Sport. Periódico deportivo que encumbraba la figura de Ottavio Bottecchia. Un héroe que el régimen italiano intentó esconder censurándole en la prensa italiana y no dejándole correr el Giro de Italia. Mussolini tenía miedo de Ottavio. Tenía miedo de que el héroe nacional fuese capaz de hacer que el pueblo se levantase. Por eso, Benito fue a donde más le dolía.

En abril de 1927, tres meses antes de la muerte de Ottavio, el cual ya había vuelto de su aventura en Francia para asentarse de nuevo en su país de origen, Giovanni Bottecchia, hermano de Ottavio, fue atropellado mortalmente por un grupo de fascistas. El régimen italiano había comenzado una guerra contra Ottavio, y lo había hecho de manera cruel y sangrienta. Atacando a su familia.

Ottavio no fue capaz de pasar el duelo de la muerte de su hermano, ya que el 3 de junio de 1927 alguien le golpeó fuertemente con una piedra en la cabeza fracturándole el cráneo. El pastor que lo encontró moribundo denunció los hechos. Hubo una investigación que nunca se cerró. Todo el mundo acusó a los fascistas de haber matado al héroe italiano, pero lo hicieron en silencio por miedo a reprimendas que pudiesen acabar siendo castigadas como hicieron con la familia Bottecchia.

Años después, y con la investigación sin concluir, un sacerdote perteneciente al régimen fascista confesó que un agricultor le declaró que él fue quien mató a Ottavio Bottecchia. El agricultor, según el sacerdote, vio como un hombre estaba en su viñedo robándole las uvas por lo que le tiró una piedra para ahuyentarle con la mala suerte de que acabó abriéndole la cabeza. Caso cerrado. O no. Junio no es temporada de uvas, por lo que esa no pudo ser la causa que había detrás.

Años más tarde en Nueva York, un mafioso italiano, detenido por una reyerta y condenado a muerte, confesó que él fue quien en 1927 mató a Ottavio Bottecchia. Lo hizo por un encargo. Nunca quiso decir el nombre de quién le encargó el asesinato de Ottavio, pero todo hace indicar que fueron los fascistas quienes querían ver muerto al héroe italiano.

Advertisements
Advertisements

2 pensamientos sobre “¿Quién mató a Ottavio Bottecchia?

  1. En 1925 mí padre formaba en el equipo Automoto junto a los hermanos Pelissier y Botecchia y otros , era muy amigo de Botecchia y junto a él y otro italiano llamado Piccin , hicieron una tourne por Montevideo y Buenos Aires corriendo en Cordoba y en el Motovelódromo Huracán de Buenos Aires , conservo buenas fotografías del viaje en el vapor Pincio y en el homenaje en el restaurante Conde de Buenos Aires también conservo diarios argentinos donde aparecen los tres ciclistas europeos .

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: